¿Cómo saber si sos un intenso?
Cuando se pone de moda una palabra es fácil caer en sus redes, ahora la onda es ser intenso. Bueno, ahora es hora hace tiempo.
Qué es ser intenso, en principio, no sólo me suena algo propio, sino también algo deseado. Por qué, porque el opuesto suena a débil, a frágil, a tibio. Nadie quiere ser pecho frío, cuál hincha de club que se cree grande pero no lo es (inserte aquí nombre de algún club).
Pero así como todo parece re simpático, también puede tener la carga negativa. Una vez un pibe me dijo que le daba miedo mi intensidad, que eso de hacer tantas cosas, de tener tanto interés le parecía que podía ser medio pesado. La verdad es que me causó gracia, desde mi perspectiva a mayor vida personal menos densitud al otre, pero claro, para el tibio la imagen es “esta piba va a pretender un rally de cocina, literatura y sexo desenfrenado”, bueno, sigue sin sonarme mal…
A decir verdad si soy honesta, aunque sea un poquito, el opuesto a intensidad, también es suavidad, hundirse en el agua y flotar ligero.
Si ser intenso es repetir una misma canción 12 veces al día, ser ligero es escuchar el disco entero. La traducción en cocina puede ser algo así como si te gusta el picante sos intenso, aunque ojo, también es cuando encontrás un ingrediente que te gusta y lo usas hasta en el café con leche, porque el intenso es insistidor. El intenso aparte es contagioso, es el que con las mismas dosis de ansiedad y alegría comparte lo que descubrió.
Mi intensidad gastronómica ha pasado por varios estadíos, pero la estrella supieron ser los salteados durante muchos años. Verdura que se compraba iba a parar al wok. Como metrogas me cortó el gas, hace unos domingos hice una versión usando el horno eléctrico y una hornalla de camping. (UPDATE: Volvió el gas)
Por un lado hidraté hongos de pino, con esos hongos y el líquido de la hidratación herví (en una hornalla de camping) arroz. Yo elegí uno de grano gordo y corto, porque me gusta que el arroz quede cremoso. ¡Atención! al usar el líquido de la hidratación de los hongos es conveniente enjuagarlos previamente, así evitamos que puedan tener tierra.
Mientras eso se cocinaba, corté morrón, tomate, ajo y berenjena en cubos, que los hice asados en una placa con aceite de girasol y salsa de soja.
Después de unos minutos integré todo y me fuí a “intensear” al balcón.
martes, 22 de enero de 2019
sábado, 19 de enero de 2019
Disco Recomendado: Beleza e Medo
Descubrí la cocina por habitar el espacio propio. Cuando me mudé hace casi diez años atrás, entendí que una habitación puede ser vacío o un hogar si están habitados. Entonces, como primer paso un disco empezó a sonar, después plantas y cuando el hambre rugió las tripas, las cacerolas desplegaron recuerdos, texturas, aromas. Tintineaban al compás, a veces, el espacio sórdido para llorar.
Entonces, si el día dicta orden, las opciones eligen play.
De paso un mensaje para Papá Noel
Querido Papá Noel:
Te mando esta carta con tiempo, esta navidad quiero un novio brasilero (?)
Entonces, si el día dicta orden, las opciones eligen play.
De paso un mensaje para Papá Noel
Querido Papá Noel:
Te mando esta carta con tiempo, esta navidad quiero un novio brasilero (?)
lunes, 14 de enero de 2019
Todo se empieza un lunes: A desayunar
Retomar el blog, por enésima vez implica varias cosas. Una es saber que va a ver un vigésima. Otra, repasar los intentos, leerse así mismo es un ejercicio extraño. Es viajar a propias versiones, a sabernos los mismos pero diferentes, a recordar quiénes éramos, qué hacíamos, con quién estabamos, qué comíamos, qué música era la elegida. Es como viajar en el tiempo, palabras hechas disparos sensoriales.
¿Nos gusta el espejo del pasado? La tercera persona acompaña la pregunta íntima, es más fácil este viaje si hay alguien del otro lado. También, es desnudar el mismo deseo, que se viste de insistencia, que deshace los mandatos, escribir se parece mucho a cocinar. Es alquimia, es transformación, ingredientes, es gestar, parecido a hacer definiciones constantes. Escribir o cocinar alimentan.
Aquí estoy, hecha búsquedas para desayunar, porque me debo a mi público (?). Suelo desayunar lo obvio, pan con queso y mermelada/miel, o bien fruta fresca y fruta seca. Aún así, a veces hago algunas alternativas, panqueques, budines, licuados. Así que los lunes intentaré compartirles algunas de mis ideas de desayuno. De paso se convierte en un nuevo desafío personal, los lunes se hace al menos un saludo al sol (porque yoga) y se desayuna. La promoción se puede mudar de día, pero que no decaiga la intención.
Esta vez hice una tortilla de banana, mandé a la licuadora una banana, un huevo, con dos cucharadas de azúcar, una cucharada de coco rallado, y harina integral con una pizca de bicarbonato y sal. Arranqué con 5 cucharadas y fui agregando hasta espesar, va a depender mucho del tamaño de la fruta. Así que, les recomiendo incorporar harina hasta que quede una mezcla densa pero no pesada. La idea es que quede húmedo.
Después, lo mandé al horno hasta que coaguló y lo serví con un durazno cortado en gajos. Lo ideal en un desayuno es que tenga todos los macronutrientes, hidrato de carbono, proteína y grasa. Así que pueden agregarle una cucharada de queso crema, manteca de maní, fruta seca o cereales.
viernes, 11 de enero de 2019
Tinto, de Orozco Barrientos
Los discos se pueden recomendar poesía mediante. Tanto la música, como la comida, me despiertan sensaciones, emociones, recuerdos, este disco no fue la excepción, así que les comparto un poco el tránsito de mi mente.
Asado, carbón chispeante,
el verano pide sonar revoltoso.
Un tinto que dan ganas de acompañar con mate,
(porque no evado la contradicción)
de pisar descalza la tierra y
fundirse en olor a lluvia.
El sonido de la leña que se quiebra,
de calor furtivo del fuego,
Me esquiva el decir largo,
como un romance apurado,
atravesado,
amenaza de tormenta en enero.
martes, 8 de enero de 2019
No sólo vives de ensalada, qué comer en verano
Llegó enero, no es novedad. Temporada de tereré, de andar en patas, de investigar qué vecino tiene pileta y preguntar qué comer mientras se mira la heladera, en un no recomendable estado de humedad y poca ropa.
Las ganas de cocinar, más aún, tener prendido una hornalla o el horno, van a la inversa de la inflación. Entonces, en el verano ¿vives de ensalada? La buena noticia es que no hacen falta los extremos, la mala, creo que no hay mala noticia, quizá negociar unos minutos de hornalla que pueden evadir aquellos que tengan horno eléctrico. Sí, ya sé, la factura de la luz.
Así como primera medida anti calor, recomiendo armar un agua infusionada con limones, menta y pimienta de jamaica y hielo y entrarle a un tereré frenético. Verán como la temperatura corporal interna desciende y un súbito buen humor asaltará sus rostros de bondi en hora pico.
Esta receta ya la compartí, pero repito porque es ideal para los días de calor, para llevar a la oficina o asaltar la heladera cuando ataca el bajón.
Hidratar semillas de girasol durante unas siete horas, para después de enjuagarlas procesarlas con limón, oliva, sal, pimienta y un poquito de agua filtrada, si ven que está muy pesada la mezcla. Este untable va a durar unos 5 días en la heladera. Pueden jugar un poco con otros condimentos, ponerle curcuma, comino, curry lo que más les guste, pero así neutro es muy rico.
Como segunda medida, comprar unas bellas berenjenas, cortarlas en lonjas y asarlas o grillarlas vuelta y vuelta con aceite de oliva y orégano.
Finalmente sólo queda enrollar las berenjenas con el untable, hacer una ensalada de loquedé y disfrutar la preparción en el lugar más fresco de la casa.
martes, 2 de octubre de 2018
Obsesiones culinarias en Revista SEGUROS
Escribí una nota sobre mis obsesiones culinarias y musicales para la última edición de la Revista SEGUROS.
=) Aquí la nota completa
Delicious de A Perfect Circle, es uno de los ejemplos musicales, que inspiran recetas que oscilan entre el picor y la dulzura. Un clásico que siempre vuelve, como el limón, es Cry me a river de la espléndida Ella Fitzgerald o High Hopes de Pink Floyd, igual que el ajo en cada preparación, porque como en la cocina, los sabores y los estilos son exploraciones constantes y arbitrarias.
=) Aquí la nota completa
Obsesiones culinarias
¡El que esté libre de obsesiones que tire la primera receta o canción!
Suelo obsesionarme tanto con algunas canciones como con algunos ingredientes, a unas las escucho incansablemente durante días, a los otros los uso en cada receta que puedo, los repito hasta el hartazgo propio o del comensal compañero.
Delicious de A Perfect Circle, es uno de los ejemplos musicales, que inspiran recetas que oscilan entre el picor y la dulzura. Un clásico que siempre vuelve, como el limón, es Cry me a river de la espléndida Ella Fitzgerald o High Hopes de Pink Floyd, igual que el ajo en cada preparación, porque como en la cocina, los sabores y los estilos son exploraciones constantes y arbitrarias.
El cardamomo obsesionó mi cocina por mucho tiempo, igual que Cactus, de Cerati fue parte constante de mi lista de canciones por meses. Esta semilla formó parte de cualquier curry que haya pasado por mis sartenes, ni hablar combinada con vainilla para un rico budín de media tarde, o de ese toque llamativo que le da a un guiso invernal. Pueden usarla en algún te y si les gusta probar alternativas, infusionar leche (calentando la misma a unos 80º) y hacer flan de cardamomo.El aceite de oliva es una constante, pilar de lo que como y cocino. Igual que Trains, de Porcupine Tree, está en mi lista de reproducción, así esté escuchando chacareras.
También, tengo una amplia obstinación por las versiones, en lo musical y lo culinario. En cuanto a canciones, cuando me gusta mucho una, puedo escucharla mil veces en todos sus colores. No existe el cansancio.En la cocina, me gusta buscar varias recetas de una misma cosa y armar la propia con retazos de cada una. El rompecabezas de ingredientes se arma como un cubrecama de cuadrados tejidos por una abuela.
Así que el otro día, después de haber almorzado en uno de esos bares de moda (todos se parecen tanto al otro que uno pierde la noción de donde está), me quedó el sabor del risotto de hongos dando vueltas. Ronroneando como un gato. Arroz. Hongos. Hierbas. Queso. Podía percibir la melodía que se armaba en la cocina, todo al compás del calor y el vino.
Mi versión resultó así: En un caldo de verduras casero hidraté hongos secos y lo condimenté con un mix de hierbas que tenía orégano, tomillo, romero y lavanda. Corté un ajo y media cebolla bien chiquita y lo saltée con sal, para que sude y quede transparente. Después, agregué arroz yamaní, lo doré un poquito con la cebolla y el aceite de oliva. Luego agregué poco a poco el caldo.
En otra sartén doré los hongos frescos con oliva y provenzal. Mientras se cocinaba el arroz, hidraté tomates secos y piqué unas aceitunas negras. Una vez cocido el arroz, agregué los tomates secos y las aceitunas. Los que consumen queso, es el momento de agregarlo, un parmesano es ideal. Servir con los hongos doraditos por arriba, copa de sirah y play.
jueves, 12 de julio de 2018
Risotto de hongos. Versión en Reversión
Tengo un amplio amor por las versiones, en lo musical y lo culinario. En cuanto a canciones, cuando me gusta mucho una, puedo escucharla mil veces en todos sus colores. No existe el cansancio.
En la cocina, me gusta buscar varias recetas de una misma cosa y armar la propia con retazos de cada una. El rompecabezas de ingredientes se arma como un cubrecama de cuadrados tejidos por una abuela.
Así que el otro día, después de haber almorzado en uno de esos bares de moda (todos se parecen tanto al otro que uno pierde la noción de donde está), me quedó el sabor del risotto de hongos dando vueltas. Resonando como canción. Arroz. Hongos. Hierbas. Queso. Podía percibir la melodía que se armaba en la cocina, todo al compás del calor y el vino.Mi versión resultó así: En un caldo de verduras casero hidraté hongos secos y lo condimenté con un mix de hierbas que tenía orégano, tomillo, romero y lavanda. Corté un ajo y media cebolla bien chiquita y lo saltée con sal, para que sude y quede transparente. Después, agregué arroz yamaní, lo doré un poquito con la cebolla y el aceite de oliva. Luego agregué
poco a poco el caldo.
En otra sartén doré los hongos frescos con oliva y provenzal. Mientras se cocinaba el arroz, hidraté tomates secos y piqué unas aceitunas negras. Una vez cocido el arroz, agregué los tomates secos y las aceitunas. Los que consumen queso, es el momento de agregarlo, un parmesano es ideal y cuando sirven, los hongos doraditos por arriba.
viernes, 6 de julio de 2018
martes, 3 de julio de 2018
Budín de Cítricos y mermelada de frutas de estación
Es tiempo de cítricos, de manzanas y de peras. Entonces, toca comerlos, usarlos y buscar diversas maneras de conservarlos también.
Así que con la excusa de visitar a mis vecinos que están esperando su primer hijo, empecé a buscar recetas de budín de mandarinas. Ya tenía hecha un dulce de pera, mandarina y naranja con jengibre.Lo hice a ojo, corté en cubos la pera y la manzana, exprimí la naranja, le saqué todo lo blanco a la cascara y la corté en tiritas y puse tres ruedas pequeñas de jengibre. Dejé macerando todo con azúcar unas dos horas y después al fugo hasta que redujo y tenía punto mermelada.
Para el budín, batí 3 huevos con una taza de azúcar orgánica, cuando estaba espumoso agregué el jugo de las naranjas y las cáscaras y licué (sino pueden agregar ralladura y seguir batiendo). Sumé 3/4 taz
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a de aceite de coco (pueden usar otro aceite neutro) y dos tazas de harina integral con dos pizcas de bicarbonato de sodio y sal.
Aceité un budín y le puse cacao amargo en lugar de harina, volqué la mezcla y por arriba le tiré pedazos de dulce, ustedes podrían agregarle algún dulce que tenga, azúcar, coco o nada. Horno pre-calentado a 180º y a esperar.
jueves, 28 de junio de 2018
Pastel de Papas vegetariano o cómo asistir a la coincidencia
Hacía días estaba tentada de pastel de papas, hurgaba en mi memoria ingredientes, recetas para adaptarlo a mi nueva realidad sin carne en la dieta. La idea que pisaba más fuerte era hacer un guiso de lentejas y usarlo como relleno.
En el mientras tanto las coincidencias asistían a mis días. Una canción que subí la estaba ensayando un amigo con su banda, mi amor por una araña caricatura en el amor por una real entre otro contacto de mi amigo. Las coincidencias se amplificaban cada vez más. Los amigos son un poco esa coincidencia en el abrazo que un día te reinicia.
La casualidad o el accidente, a veces, es eso que no vemos por tener la cabeza demasiado ocupada en otra cosa y lo demás está ahí, tan dispuesto a mostrarse como mis lentejas brotando en la heladera.Porque al fin y al cabo estoy acá para transmitirles mi receta de pastel de papas y lentejas.
Como les contaba, las lentejas que había remojado brotaron, así que decidí condimentarlas con ají molido, pimentón, comino y ajo junto a unos hongos salteados en oliva. Guardé el procesado hecho albondiga en el freezer y unos días después me los dispuse a cocinar tipo hamburguesa, pero, como no había procesado del todo, ni amasado, se desarmó toda la mezcla resultando un salteado de lentejas y hongos picante y con un dejo braseado por el tostado, bienvenido relleno de pastel de papas.
Así que saltée cebolla, morrón y zanahoria, se lo agregué a la mezcla junto a un poquito de salsa de tomate casera.
Después todo fue emplatar, relleno, puré de papas y un golpe d horno fuerte para comerlo bien calentito.
PD: La canción y el post está dedicado a Pablo, a las coincidencias y sus reinicios en abrazos.
jueves, 21 de junio de 2018
Yoga o alimentación consciente, alimentación consciente o yoga
Hace alrededor de 9 años que cocino, la misma cantidad de tiempo llevo en esta casa, la que me encuentra hurgando entre recetas, blogs y libros varios mientras escribo. La primera pista en la cocina fue la necesidad y la dificultad para zafar sin que el mal humor se haga presente. La segunda los recuerdos, porque nada hubiese tenido sentido en la memoria sin el espacio presente.
En algún momento, se vínculo con la salud, el medio ambiente y la empatía. Más, aún no logro determinar si primero fue eso y me encontré con yoga, o si por yoga me encontré con eso. Es una versión caprichosa del huevo y la gallina. En el medio todo se atraviesa por encuentros y desencuentros. Quizá fue al mismo tiempo, después de todo no somos parte de algo en un instante, las rutinas llevan una secuencia de veces hasta que las apropiamos.
Algunos sostienen que el universo cada vez que le das espacio manda algo nuevo. Paradoja hecha realidad o simplemente obviedad, cómo meter un alfiler donde ya no quepa nada y como no abrir espacio a lo nuevo para colmar el vacío. Dejar de comer carne no me transformó en vegetariana, al menos en mi versión de los hechos, el panorama se abrió ante ingredientes y preguntas nuevas. Yoga es la apertura del camino a la expansión, entre lo flexible y la fuerza, encontré una necesidad física por desarmar bloques, por renovar, haciendo paso al oxigeno, despejar la mente de ideas viejas, caer y volver a intentar.
La vie est de brûler de questions - A. Artaud
(Vivir es arder en preguntas)
Mientras seguimos en el intento de convertir los días en
días de cocina, cuentos y canciones, el próximo 22 de julio a las 15 hs. junto
a Yoguicos, vamos a dar un taller de alimentación y yoga. Nuevamente La Ronda
Espacio Cultural abre sus puertas, esta vez para integrar cocina y yoga, yoga y cocina. Pronto más info para
que puedan inscribirse.
lunes, 18 de junio de 2018
Vuelvo a la cocina, como se vuelve siempre al amor
Cocinar siempre me hizo sentir libre, me dije en un cuento. En un juego donde me desdoblo, combino y convivo.
Me alejo de mi en búsquedas impropias, el espejo tiene lo inevitable. Un temor como un tango, postales de nostalgia, sonrisas apretadas, listas otra vez.
Aquí estoy, un poquito más lejos de todas las que intenté ser y unos cuantos metros más cerca de todas esas voluntades que me tocan la puerta.
Me alejo de mi en búsquedas impropias, el espejo tiene lo inevitable. Un temor como un tango, postales de nostalgia, sonrisas apretadas, listas otra vez.
Aquí estoy, un poquito más lejos de todas las que intenté ser y unos cuantos metros más cerca de todas esas voluntades que me tocan la puerta.
Vuelvo una vez más, porque vuelvo una vez más a mi. A la nena que rindió un examen de dibujo con un cuento, a la mujer que compra una guitarra.
Vuelvo, en corazón, con corazón, como vuelve mi recuerdo al limonero, a las manos de mi abuela en el engrudo de la masa.
Vuelvo con todas las veces, las voces, los intentos.
Aroma y sabor es armonía, como las que tejen las cuerdas de una guitarra, como las que enlazan la palabra o revuelven la cuchara.
Vuelvo, en corazón, con corazón, como vuelve mi recuerdo al limonero, a las manos de mi abuela en el engrudo de la masa.
Vuelvo con todas las veces, las voces, los intentos.
jueves, 12 de mayo de 2016
Tarta de cebollas y puerro:
Qué comer? qué quiero, qué necesito, qué tengo ganas de hacer?
Respuestas que pueden no aparecer o contradecirse entre sí y la voz del cuerpo que queda tan lejana. Será que el ritmo de vida nos aleja de aquello que nos dice?
Cómo acercarnos a eso que nos conecta con la necesidad y el deseo?
Respuestas que pueden no aparecer o contradecirse entre sí y la voz del cuerpo que queda tan lejana. Será que el ritmo de vida nos aleja de aquello que nos dice?
Cómo acercarnos a eso que nos conecta con la necesidad y el deseo?
Discazo para cocinar, bueh, discazo porque discazo!
masa para tarta individualcebolla blanca
cebolla roja
cebolla de verdeo
puerro
dos huevos
queso picantito
Primero pican todas las verduras.
Pincelan una olla de fondo grueso con aceite de oliva, aceite de coco o ghee.
Colocan en capas todos los vegetales tapados.
A fuego bajo y con la olla tapada cocinan por 20 minutos.
Le ponen los dos huevos y mezclan bien.
Si baten la mezcla, luego crecerá en el horno, así que a gusto, o sólo ligan o baten un poquito.
En un molde ponen la masa para tarta, vuelcan el relleno y por arriba ponen el quesito.
Cocción: Horno moderado. El tiempo varía de horno a horno, tiene que estar ligado el huevo.
Pincelan una olla de fondo grueso con aceite de oliva, aceite de coco o ghee.
Colocan en capas todos los vegetales tapados.
A fuego bajo y con la olla tapada cocinan por 20 minutos.
Le ponen los dos huevos y mezclan bien.
Si baten la mezcla, luego crecerá en el horno, así que a gusto, o sólo ligan o baten un poquito.
En un molde ponen la masa para tarta, vuelcan el relleno y por arriba ponen el quesito.
Cocción: Horno moderado. El tiempo varía de horno a horno, tiene que estar ligado el huevo.
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